sábado, 1 de agosto de 2026

Profecía de Jesús en Mateo 24



El capítulo 24 de Mateo nos presenta dos profecías. Una sobre el siglo que estaba viviendo Jesús y otra sobre la culminación del tiempo cuando él venga en gloria. Se dan los hechos que sucederán en su venida en gloria, las señales precisas que sucederán, la comparación con los tiempos, y las advertencias para ese tiempo.  Es de mucha importancia que pongamos atención, porque dentro de las advertencias que da Jesús, está el hecho que muchos no harán caso a esta profecía. Comencemos rápidamente y quédese hasta el final, lo agradecerá se lo aseguro, leeremos el capítulo y daremos un pequeño comentario.

Mateo 24.

Profecías de Jesús.

Jesús predice la destrucción del templo.

Esta profecía se cumplió en el año 70 con Tito Vespasiano. Dice así:

Cuando Jesús salió del templo y se fue, se acercaron a él, sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.

Observando él, les dijo: ¿Ven todo esto? En verdad les digo, toda esta edificación quedará derribada, no quedará aquí en este lugar, ni una piedra sobre las piedras, que no sea derribada.

¿Cuándo fue cumplida esta profecía? “La destrucción del templo que construyeron los romanos. Sucede por la primera guerra que hacen los judíos en contra del imperio Romano, que comenzó en el año 66. Los judíos se querían desligar del imperio y recuperar su autonomía patriótica. En el año 70 fue enviado a Judea, el general Tito, hijo de Vespasiano, para someterlos, cuando este llega a Jerusalén los asedia, los judíos al sentir el hambre, porque estaban cautivos, porque ni salían, ni entraban para abastecerse, se revelaron. En ese momento, con las ballestas los soldados rompen los muros, también destruyen el templo, y lo incendian, al igual que el fuego consumió la ciudad y no lo apagaron. Y sucede la primera gran diáspora judía en el mundo”.

La segunda profecía contiene el capítulo 24 de Mateo. Está desde el verso 3.

Jesús habla del principio de dolores, esto sucederá antes de la tribulación.

Primero habrá engaño generalizado.

Dice así: Estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte. Le preguntaron: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?

Los discípulos preguntan, pero sin saber que Jesús respondería para los tiempos actuales. Que, si observamos bien, tiene las mismas características. Que la del año 70. “Porque él le había dicho: que no pasará este siglo antes de que sucedan estas cosas. Aquí, Jesús se refiere al primer siglo.” Pero él responde para los tiempos actuales, que se ha acabado el tiempo. Y les dice:

Vendrán muchos engañando, diciendo que son el Cristo.

Respondiendo Jesús, les dijo: Miren bien que nadie los engañe…

Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán…

“De qué manera lo engañaran, diciendo que aquí en este o en aquel lugar está el Cristo, y no es así. Porque en primer lugar ya vino. En segundo lugar, no estará de la misma manera que en su primera venida. Él aparecerá en las nubes y todo ojo le verá. Como él lo anunció.” Ahora también, el nombre de Cristo lo están tratando de apagar, con que finalidad de más confusión. Muchos conocen quien es cristo. Muchos conocen quién es Jesús. Muchos conocen quién es Jesucristo. Que es la misma persona. Ahora se habla de Yeshua. No se vayan a confundir, porque ni siquiera el diccionario lee esta palabra, la desconoce.

Por otra parte, Jesús les dice que se oirá de guerras y rumores de guerras.

 Habrá información sobre guerras y rumores de guerras. Pero no se inquieten, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no será el fin.

Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; habrá pestes, hambres, y terremotos en diferentes lugares.

Todo esto será principio de dolores.

Esto que acabamos de leer, es el principio de dolores. Que en estos momentos estamos viviendo el comienzo del principio de dolores. Aún debe levantarse Nación contra Nación. Y reino contra reino. Debe propagarse de nuevo una peste generalizada mundialmente. Los terremotos seguirán sucediendo en diferentes lugares del mundo.

Luego de suceder estas cosas comenzará la tribulación.

Jesús les dice: Los entregarán a tribulación, los matarán y los aborrecerán.

En ese tiempo, los entregarán a tribulación, los matarán, y serán aborrecidos de todas las gentes por causa de mi Nombre.

Muchos tropezarán en ese momento, se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.

“Comprendamos que esto sucederá por causa del Nombre de Jesús, los que en ese tiempo de la tribulación crean y confiesen el nombre de Jesús. Tienen que prepárese para ser aborrecidos por toda la gente, por causa del Nombre de Jesús” ¿Cuáles serían las posibles causas? Que las personas preguntarán por lo que está sucediendo, y no encontrarán respuestas satisfactorias para ellos. Por esta causa aborrecerán a todos aquellos que creen en Jesús. O nombran a Dios. Y tendrán polémicas. Con preguntas, como: ¿si existe Dios porque suceden estas cosas?

Por otra parte, en este tiempo, habrá muchos falsos profetas.

Jesús les dice: Muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos.

“Ya se han venido levantando falsos profetas, en todo el siglo pasado y en este siglo, y continúan engañando a muchas personas. Sin doctrina, sin conocimiento de Dios, solo siguen una religión. Sin estar parado en la roca que es Cristo Jesús y moches engañan”.

Por el contraste de todo esto se multiplicará la maldad.

Jesús les dice: Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.

Pero el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

“Ya esto de multiplicarse la maldad, también está sucediendo. Ya las personas no hay en quien creer, y seguirá pasando”.

Se predicará el evangelio en todo el mundo.

Será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y en ese momento vendrá el fin.

“Cuando el evangelio sea predicado en todo el mundo en ese momento vendrá el fin”. Esto sucederá en la tribulación. Las personas perseguidas predicaran como testimonio a las naciones, el evangelio del reino”. “Fíjense que dice: que es una predicación de testimonio a las naciones del evangelio del reino. El testimonio que ya el reino de Dios por las cosas que están sucediendo, viene, está cerca. No es una predicación para arrepentimiento, ni seguir a Cristo. La gente testificará de Jesús, de cómo será su reino Milenial, para testimonio a las naciones”. Esta es la gran diferencia. Esta predicación será para anunciar que su reino está a la puerta, sucederá pronto”.

Luego Jesús habla de la abominación desoladora.

Esto quiere decir, que Jerusalén será destruida abominablemente. Así como sucedió con Tito Vespasiano.

Jesús les dice: Por tanto, cuando vean en el lugar santo; en Jerusalén. La abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda). Luc 21:21; Da 12:11.

“Ya en este tiempo, no se hace sacrificio, no hay templo, pero si es un pueblo tranquilo con nacionalidad y patriotismo que es Israel. Dentro de las cosas abominables para Dios, está la destrucción de un pueblo tranquilo. En su lugar santo, en Jerusalén. Y esto ya ha comenzado. Pero no ha habido el pensamiento maléfico de venir a destruirlo. Esto sucederá como dice la profecía de Ezequiel 38 y 39.  Serán abominablemente destruidos. Serán masacrados y quemados en holocausto, es la mayor abominable para su pueblo. Como lo hizo Hitler”.  Posiblemente las mujeres embarazadas serán cruelmente estranguladas y abiertas para sacar sus fetos, como lo han hecho también anteriormente, en otras épocas antes de Cristo. Deben rogar que este suceso no suceda cuando estés cumpliendo el día de reposo, es decir un sábado, porque no podrán huir, tampoco sea día de tormenta o de frío, para que puedan huir”. Jesús les dijo: que cuando vean en el lugar santo la destrucción espantosa. Vendrán ejércitos extranjeros contra Jerusalén.

Dios les advierte y los manda a huir rápidamente a los judíos en Tierra Santa.

Jesús les advierte: En ese momento los que estén en Judea, huyan a los montes.

El que esté en la azotea, salga corriendo sin tomar algo de su casa.

El que esté en el campo, no se devuelva para tomar su abrigo.

Jesús les advierte que se cuiden las embarazadas en ese tiempo. Porque vendrán a destruir aun las crías, y los fetos. Es espantoso, abominable lo que harán. Y que rueguen que no estén de reposo, porque como huirán, y que no sean días de frío o de lluvias. Porque cómo huirán.

Jesús les dice: Pero ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días!

Oren, para que la huida no sea en invierno, ni en día de reposo.

Habrá tribulación como nunca ha habido, ni la habrá.

Porque habrá en ese momento una gran tribulación, la cual no la ha habido, desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.

Los días serán acortados.

Si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; más por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.

“Científicamente se está observando que la tierra gira más rápido y que los días son más cortos”.

Vendrán falsos Cristo, profetas y haciendo prodigios.

En ese momento, si alguno les dice: Mira aquí está el Cristo, o mira, allí está, no lo crean.

Porque se levantarán falsos Cristo, y falsos profetas, harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuese posible, aun a los escogidos.

Ya se los he dicho antes.

Así que, si les dicen: Mira, está en el desierto, no salgan; o mira, está en los auditorios, no lo crean.

Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.

Porque dondequiera que estuviera el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

“En ese momento cuando suceden estas cosas, como está sucediendo. Vendrán falsos Cristo. Eso ha sucedido. Pero Jesús aquí se refiere, de los que esperan todavía su primera venida, le dirán que vino el Cristo. También habrá confusión para los que esperan su segunda venida. Pensará que él ha venido, pero no se equivoquen. Porque Jesús vendrá en las nubes como él mismo lo ha anunciado. Y continúa diciendo.

La venida del Hijo del Hombre. Será después de la tribulación.

Jesús les sigue diciendo: Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.

En ese momento aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y en ese tiempo se lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.

Jesús finalmente en este discurso profético, les advirtió sobre el fin del tiempo.

 El habla sobre la parábola de la higuera

 Les dice: aprendan de la higuera la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, se está acercando el verano.

Así también ustedes, cuando vean todas estas cosas, conozcan que está cerca, a las puertas, su venida.

Verdaderamente les digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Pero nadie sabe el día y la hora

Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre; pero observemos las señales.

Los días serán como en los días de Noé.

Más como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.

Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo, bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca.

Y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también en la venida del Hijo del Hombre.

Luego sucederá el arrebatamiento de la iglesia.

En ese momento estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado.

Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada.

Velen, porque no sabe la hora en la que ha de venir su Señor.

Estén preparados y atentos.

Pero deben saber esto, les dijo Jesús: si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón viene, velará, y no dejaría que entrará a su casa.

Por tanto, también ustedes estén preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que nadie piensa.

¿Quién es el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?

Bienaventurado aquel siervo el cual, cuando su señor venga, esté haciendo así, como él le ha dicho.

De cierto les digo que sobre todos sus bienes les pondrá.

Pero si aquel siervo malo dijera en su corazón: Mi señor tarda en venir.

Y comenzase a golpear a sus consiervos, aun a comer y a beber con los borrachos.

Vendrá el señor de aquel siervo en el día que éste menos piense, y a la hora que no sabe.

Y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.

Esta última palabra que les habla Jesús se refiere tanto al juicio de méritos por lo que han hecho y los consigue aun trabajando, como el juicio de condenación porque no cuidaron lo que habían creído y dudaron.